Nosotros
Nosotros
Nuestra historia, puntada a puntada
Desde 1990, Fanny Ávila ha acompañado los momentos más importantes en la vida de familias con prendas llenas de significado, tradición y belleza.
Lo que comenzó como una iniciativa personal se transformó, con el paso del tiempo, en una marca reconocida por su calidad, diseño y amor por el detalle.
Cada prenda nace del trabajo conjunto entre Fanny y un equipo de artesanas que bordan, cosen y crean con una dedicación que se nota en cada puntada.
Durante más de tres décadas, la marca ha acompañado a miles de familias en bautizos, primeras comuniones, presentaciones y eventos especiales, participando en el inicio de la vida espiritual de muchos bebés.
En Fanny Ávila creemos que vestir un momento especial es también abrazar su historia, su emoción y su propósito. Por eso, diseñamos para celebrar lo eterno en lo cotidiano.
Propósito y visión
Vestimos momentos que marcan la vida
Nuestra esencia está en lo hecho a mano, en el valor de lo auténtico, en el respeto por las raíces y en el deseo profundo de buscar bienestar en el entorno.
Somos una empresa orgullosamente mexicana. Diseñamos y confeccionamos prendas infantiles artesanales de alta calidad, uniendo familias para celebrar momentos especiales que transforman vidas
Lo que nos guía, lo que nos distingue
Creatividad con alma
Diseñamos más que ropa: diseñamos símbolos de amor y esperanza. Cada prenda invita a vivir emociones profundas, inspiradas en la tradición y el arte de contar historias con hilo y aguja.
Excelencia y significado
El detalle es nuestra esencia. Cada pieza se elabora con materiales de alta calidad y procesos artesanales que combinan belleza, durabilidad y profundidad emocional.
Generadoras de bienestar
Colaboramos con mujeres artesanas, creando oportunidades reales de desarrollo. Ellas entregan parte de su corazón en cada puntada. Todo lo que producimos es hecho en México.
Sustentabilidad con raíces
Priorizamos la producción local y el respeto por el entorno. Preservamos artes ancestrales, minimizamos nuestro impacto ambiental y fortalecemos la economía de nuestras comunidades. Creemos en un diseño que cuida, conecta y permanece.
La historia detrás de la marca
Soy Fanny Ávila Márquez
Soy Fanny Ávila Márquez. Nací en la Ciudad de México, pero crecí en Guadalajara, Jalisco, ciudad a la que amo profundamente y donde comenzó esta gran aventura.
La historia de mi marca inició en 1990 como una idea compartida con mi querida madre: yo diseñaba y producía accesorios de bautizo en casa, y ella los vendía en boutiques de la ciudad. Era un proyecto pequeño, casi un juego, pero lleno de ilusión.
Estudiaba la carrera de Administración de Empresas y curiosamente, fue una materia —proyectos de inversión— la que me ayudó a validar que esta empresa era viable. Siempre me gustó el diseño textil, mientras estudiaba la licenciatura tomé cursos de patronaje, confección y alta costura. Cuando terminé la universidad y no encontraba trabajo por falta de experiencia, me senté en la cocina de mi departamento, hice una lista de clientes, agradecí a mi madre por el impulso… y emprendí sola.
No fue fácil, pero fueron tiempos lindos. Por la mañana vendía y compraba materiales, por la tarde producía lo que había vendido, no tenía coche así que me movía en autobús. En compañía siempre de mi hijo mayor, Agustin, que era un bebé hermoso y me daba la fuerza e inspiración. Mi gran compañero de vida.
Así pasaron los años, el negocio fue haciéndose más sólido, estable y llegaron otros 2 personajes a mi vida. Mis hijos menores Carolina y Santiago. Han vivido con Agustin y conmigo lo bueno y los retos de esta gran aventura, pero eso sí, siempre juntos. Hubo una etapa en la que mi esposo y padre de mis hijos colaboró en la empresa, fue ahí donde empezamos a vender fuera de Guadalajara. Él viajaba por el país vendiendo velas y yo producía. Amplió la cartera de clientes. Después de un tiempo de producir velas pasé a crear textiles, y con una colección inicial de seis ropones, llegamos al diseño número 2,062 al día de hoy. Un día después de mucho insistir conseguimos un stand en Intermoda, que es la exposición textil más importante de latinoamerica, ahí nos consolidamos como empresa, haciendo grandes clientes y amigos, solidificando el mercado nacional e iniciando con ventas internacionales.
Por cosas del destino un día me quedé sola con mis tres hijos, endeudada y con la empresa a punto de desaparecer, pero no fue así. Recibí el apoyo de amigos, clientes y proveedores. Con la compañía constante de Dios y muchos ángeles que han pasado por mi camino en el momento justo. Empecé a viajar por el país para vender, mientras el taller crecía. Después de un buen día logré una cita en Liverpool, la departamental más importante de México, con más de 200 tiendas actualmente y les vendí. Esto me ha servido para aumentar la capacidad de producción y posicionar la marca en el mercado. No ha sido fácil, pero ahí vamos. Poco tiempo después le vendimos a Palacio de Hierro, la cadena departamental más exclusiva de México. Ha sido un camino maravilloso, lleno de grandes amigos, compañeros y maestros.
Creamos la colección Chiapas en colaboración con una comunidad de mujeres bordadoras, para darles visibilidad, ingreso justo y mantener viva su artesanía. Planeamos replicar este proyecto con diferentes comunidades mexicanas y llevar estos artículos a todo el mundo, poniendo el nombre de México en alto.
También tuvimos la oportunidad de desarrollar un taller de costura dentro del área femenil en el penal de Puente Grande, con el objetivo de aumentar nuestra capacidad de producción, llevar trabajo y nuestra filosofía a las PPL (personas privadas de la libertad) y seguir produciendo en México.
Las cosas han seguido pasando de una manera mágica, las oportunidades se dan y llega la gente indicada en el momento indicado. Me considero una persona sumamente afortunada ya que por medio del desarrollo de mi vocación, mi empresa ha sido generadora de bienestar en el entorno y de ahí obtuve el sustento económico para educar a tres grandes seres humanos.
Solo me queda decir que si yo pude, todos podemos, solo es cuestión de encontrar tu vocación y desarrollarla. Espero que con este resumen de mi vida y desarrollo empresarial te sientas cerca de mí, te invito a conocer nuestros productos y a que me acompañes en esta nueva aventura de internacionalización de la marca.
Gracias a Dios, a la vida, a todos los que han pasado por mi camino y me han permitido tener esta vida tan plena, llena de luz y amor porque gracias a todos soy la persona que soy hoy. Gracias
Proyectos especiales:
Swarovski
En 2016 dimos un paso hacia la exclusividad: nos convertimos en diseñador autorizado por Swarovski. Nuestras prendas llevaron aplicaciones con cristales Swarovski Elements en forma de mariposa, fabricados en Austria y con etiqueta de certificación. Esta colaboración nos convirtió en la única marca de prendas de ceremonia autorizada para portar cristales Swarovski, aportando un sello de distinción y elegancia a cada diseño.
Chiapas: bordados que cuentan historias
En 2015 nació una de nuestras experiencias más significativas: la colección Chiapas, creada en colaboración con una comunidad de mujeres bordadoras en San Cristóbal de las Casas. Juntas, creamos diseños para todas nuestras colecciones. Más que prendas, fueron historias bordadas con identidad, ofreciendo ingresos justos y manteniendo viva una tradición mexicana que planeamos seguir impulsando con otras comunidades en el futuro
Penal femenil: Puente grande
Buscando sumar capacidad productiva y generar impacto social, desarrollamos un taller de costura dentro del área femenil del penal de Puente Grande. Allí, mujeres privadas de la libertad participaron en la confección de prendas, encontrando en cada puntada una oportunidad de pertenencia, aprendizaje y trabajo digno.
Colecciones
Celebremos juntos los momentos que marcan tu historia.
Explora nuestras colecciones y encuentra esa prenda que acompañará un recuerdo para siempre.

